DÍA DEL LIBRO

Día del libro

   Érase una vez el típico lápiz atrapado en el interior del estuche cerrado con cremallera. Allí descansaba junto a sus otros compañeros, entre la oscuridad que le correspondía como tantos otros sábados.

Le gustaba mucho salir de fiesta de lunes a viernes entre las 9:30 y las 16:30. Siempre sacaba a pasear su traje amarillo y negro,  sombrero de copa color rosa y zapatos grises.

Don Lápiz, como así le llamaban todos sus amigos, escuchó un ruido en el exterior del estuche. Segundos más tarde alguien abrió la cremallera y la luz del sol que entraba por la ventana de la habitación, despertó a todos.

Juan, el niño que había abierto el estuche, sacó a Don Lápiz de él, lo dejó encima de su escritorio y fue a desayunar a la cocina.

Mientras tanto en la habitación, Blanquito, un folio de color blanco, miró de reojo a Don Lápiz y le dijo:

  • ¿No te parece extraño, Don Lápiz, que Juan abra su estuche un sábado?
  • ¡Si! – respondió Don Lápiz. ¿Qué hará con nosotros?
  • Seguro que los deberes para el lunes.
  • ¿Para el lunes? Si el profesor no mandó deberes para terminar en casa…
  • ¡Shhh! ¡Creo que ya viene!…

Juan terminó de desayunar y entró en la habitación, cogió a Don Lápiz con la mano y escribió sobre Blanquito:

“FELIZ DÍA DEL LIBRO”

Acto seguido, se inventó un título y comenzó a escribir un cuento para que lo leyeran otros niños.

Juan Antonio Bermúdez

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