EL OGRO ENFADICA

Érase una vez un ogro enfadica al que todo el mundo le llamaba enfadica. Un día le llamó un niño que pasó:

-Estoy muy triste porque estoy harto de que me llamen enfadica y no estoy enfadado.

-Pues díselo -contestó-. Pero no destroces nuestras casas. ¿Quieres ser mi amigo?

-Si -respondió-.

Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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